Cinco puntos clave de la sentencia del caso “La Manada”

Por: Nino

Presentamos los principales argumentos asumidos por la justicia española para condenar a los autores del caso La Manada. Dentro de ellos encontramos que toda la declaración de la víctima se consideró cierta y que nunca existió un consentimiento libre, así como que los condenados crearon una situación de superioridad de la cual se prevalieron para ultrajar a la víctima.


Hace unos días se ha publicado la sentencia del caso La Manada en España, y ha causado una fuerte reacción de rechazo por parte de la sociedad y la política española. En ella, la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra, decidió condenar a los cinco procesados a 9 años de prisión por la comisión de cinco delitos continuados de abuso sexual, además de las sanciones adicionales por los delitos contra la intimidad y de robo con intimidación.

Luego de leída la sentencia, publicamos los cinco puntos clases asumidos por el tribunal español para fundamentar su fallo.

  1. Toda la declaración de la víctima se consideró cierta

    El tribunal español consideró que la denunciante ha mantenido una manifestación de modo “claro, contundente y sin deriva en la declaración en el juicio oral” y que “a ello le otorgamos plena credibilidad”. Es decir, consideró completamente cierto que su declaración respecto a que “notó cómo le desabrochaban la riñonera que la llevaba cruzada, cómo le quitaban el sujetador sin tirantes abriendo un clip y le desabrochaban el jersey que tenía atado a la cintura; desde lo que experimentó la sensación de angustia, incrementada cuando uno de los procesados acercó la mandíbula de la denunciante para que le hiciera una felación y, en esa situación, advirtió cómo otro de los procesados le cogía de la cadera y le bajaba los leggins y el tanga” Así lo reconoce expresamente en la página 103 de su sentencia.

  2. La víctima nunca brindó un consentimiento libre

    Otro punto importante de la sentencia es que reconoce que la víctima nunca brindó un consentimiento libre, principalmente por el estado de estupor en el que se encontraba y el contexto de superioridad. Al respecto, el tribunal consideró que la situación en que había colocado a la denunciante evidenciaba su disociación y desconexión de la realidad y derivó en la adopción de una actitud de sumisión y sometimiento, lo que “determinó que no prestara su consentimiento libremente, sino viciado, coaccionado o presionado por la situación de abuso de superioridad, configurada voluntariamente por los procesados, de la que se prevalieron”. Ello conforme se expone en la página 106 de la sentencia.

  3. Se produjo un estado de disociación de la realidad

    También reconoce la sentencia que la víctima “sintió un intenso agobio y desasosiego, que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad, determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera, manteniendo la mayor parte del tiempo los ojos cerrados”.

    Este punto es fundamental para poder entender el estado en el que se encontraba la denunciante, pues fue producto del actuar consciente y voluntario de los condenados, lo que provocó “un embotamiento de sus facultades de raciocinio y desencadenaron una reacción de desconexión y disociación de la realidad, que le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad, determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera”. Al respecto, revisar las páginas 104 y 105 de la sentencia.

  4. Los condenados crearon un escenario de superioridad sobre la víctima

    Conforme se ha ido adelantando en los puntos anteriores, el tribunal consideró probado también que “las relaciones de contenido sexual se mantuvieron en un contexto subjetivo y objetivo de superioridad, configurado voluntariamente por los procesados del que se prevalieron, de modo que las prácticas sexuales se realizaron sin la aquiescencia de la denunciante en el ejercicio de su libre voluntad autodeterminada”.

    Agrega que los hechos probados “configuran una situación en la que los procesados conformaron de modo voluntario una situación de preeminencia sobre la denunciante, objetivamente apreciable, que les generó una posición privilegiada sobre ella, abusando de la superioridad así constituida para presionarle e impedir que tomara una decisión libre en materia sexual”. Así, conforme lo expuesto en la página 99.

  5. El concepto de intimidación implica el anuncio de un mal

    Probablemente el punto que más ha generado el actual revuelo mediático es la no tipificación de los hechos como delito de agresión sexual sino como de abuso sexual. Ello debido a que, se considera, el contexto en el que se produjeron los hechos cumpliría el requisito de “intimidación” previsto en el Código Penal para el delito más grave.

    No obstante, el criterio de la sala es el que ha sido establecido en reiterada jurisprudencia española, conforme al cual la intimidación se define “como constreñimiento psicológico, consistente en la amenaza o el anuncio de un mal grave, futuro y verosímil, si la víctima no accede a participar en una determinada acción sexual”. Este “anuncio de un mal grave” debe ser explícito, expreso, pues es lo que hace que el autor pueda someter la voluntad de la víctima.

    En el caso concreto, asume el tribunal que no concurrió un acto de intimidación (amenaza o anuncio de un mal grave), pues los autores se prevalieron del escenario de superioridad que ellos mismos habían creado. Por lo que tampoco recurrieron a actos de violencia física.

    También cita una anterior sentencia donde se establece como supuestos de intimidación aquellos en los que “la víctima alcanza razonablemente el convencimiento de la inutilidad de prolongar una oposición de la que podrían derivarse mayores males, implícita o expresamente amenazados por el autor, accediendo forzadamente a las pretensiones de éste”. Ver, al respecto, las páginas 97 y 98 de la sentencia.

Aquí puede er la sentencia íntegra del caso “La Manada”

Comentarios

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Un comentario sobre “Cinco puntos clave de la sentencia del caso “La Manada”

  • el 2 mayo, 2018 a las 9:53 AM
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    1- Toda la declaración de la víctima se considera cierta… a pesar que en su denuncia inicial ante la policía dice totalmente lo contrario que durante el juicio. A pesar de que afirma haber estado ausente durante una conversación cuyo contenido cita en la denuncia.
    2- La víctima no presta un consentimiento libre… pero ella misma declara que ni hizo ningún ademán que tuviera que ser interpretado como una negativa, ni su comportamiento habría sido distinto en caso de haber tal consentimiento.
    3- Se produjo un estado de disociación… que ni declaró en su denuncia inicial, ni ninguno de los examinadores psicológicos iniciales aprecia o describe. Cosa natural, por que habría sido incompatible con el rechazo y ademanes forzados que ella describe en su denuncia aunque luego niega. Y a pesar de los actos activos que un experto policial en violencia aprecia en los videos.
    4- El escenario es de superioridad… a pesar de que ella declara que consintió en unirse a tal escenario por que suponía que lo que iba era a “fumarse un porrito”.
    5- Y bueno, si quitamos lo anterior…

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