Chester Bennington y el suicidio masculino: “Eres cobarde y débil”

Por: Nino

Una opinión sobre la poca empatía por el sufrimiento masculino de parte de aquel grupo de personas que ve el suicidio como un acto de cobardía y debilidad en el hombre.


Hace ya buen tiempo que junto a Lucía venimos trabajando los problemas de género de hombres y mujeres, y hemos descubierto que los problemas de uno y otro suelen ser muy distintos. Personalmente lo percibí anoche, luego de leer un sinfín de comentarios sobre la muerte de Chester Bennington, el vocalista de Linkin Park; dentro de los cuales, por algún motivo no podía dejar de llamar mi atención un grupo de publicaciones en redes que repetían hasta el cansancio que Chester era “débil” y, sobre todo, “cobarde” por haberse suicidado.

Creo que el principal choque de lo que considero una muestra de insensibilidad fue leer particularmente dos publicaciones de contactos en Facebook. Mientras que uno de ellos, como muchos otros, menospreciaba la calidad musical de Bennington -opinión válida, pero creo que el contexto indicaba que no era el momento-. Además, el otro parecía indicar que los comentarios que criticaban a Bennington no eran insensibles, pues sostenía que la insensibilidad estaba presente en quien no tiene valor para luchar para ser mejor persona en referencia directa al cantante, quien “fue débil, frágil y cobarde” para el autor de la publicación.

“El hecho que uno haya podido superar la depresión, no significa que otro pueda hacerlo del mismo modo y con el mismo éxito.”

Quizá podría “entenderse” comentarios como el segundo si no fuera porque en la gran mayoría de respuestas se les informaba que Bennington sufrió de abuso sexual cuando era niño, o que la muerte de su amigo Chris Cornell también pudo haber influenciado en su ya delicada situación anímica y mental. Hechos que minimizaban indicando que también han sufrido y que lo importante es sobreponerse.

Sin embargo, un hecho mayor marcó toda esta polémica. Brian Welch, guitarrista de Korn y amigo de Bennington, afirmó que “renunciar a tus hijos, tus fanáticos y a la vida es la salida cobarde”. Desde luego, del resto de su publicación no se puede concluir que lo haya hecho con la intención de atacarlo, pero una cosa si me quedo claro: que el hecho que uno haya sufrido problemas de depresión y los haya podido superar, no significa que otro pueda hacerlo del mismo modo y con el mismo éxito. Quizá, solo quizá, lo importante es entender que a cada uno los problemas de la vida le afectan de manera distinta.

Este tipo de comentarios me ha permitido comprender que es probable que un número relevante de personas consideren que el problema con el suicidio masculino es el resultado muerte. Sin embargo, a mi criterio, lo que debería llamar nuestro interés radica en lo que no vemos, en los problemas internos que llevan a un hombre al alcoholismo o a la drogadicción y que finalmente lo conducen al suicidio.

Como parte de mi especialidad profesional, he podido investigar sobre criminología y puedo ver similitudes con el proceso de deshumanización del delincuente. Para explicarlo brevemente, el delito cometido tiene el impacto social suficiente para volver al criminal en objeto de odio. La reacción, desde luego, es comprensible frente a ilícitos graves como los asesinatos, los robos y las violaciones.

El proceso de deshumanización invisibiliza las causas que llevaron a una persona a cometer un delito, lo que genera un gran problema manifestado en la imposibilidad de crear un sistema de prevención del delito.

Ahora bien, parece que hay una tendencia en cierto grupo de personas de deshumanizar al suicida en el caso del suicidio masculino: “no interesa POR QUÉ lo hiciste, te condenamos PORQUE lo hiciste”. Mientras que entender el “porqué” nos va a permitir identificar y comprender las causas del suicidio y crear un sistema de prevención; el “porque” nos lleva a centrarnos únicamente en el resultado y celebrar una victoria pírrica, en la una persona se considera superior y condena a la víctima masculina por no haber logrado superar sus traumas. Traumas que dan paso al siguiente punto.

 

El contraste entre el suicidio femenino y masculino derivado de un abuso sexual

Cada cierto tiempo, se hacen públicas noticias lamentables de chicas que terminan suicidándose por causas vinculadas con abusos sexuales. En Argentina causó conmoción el caso de Luz , una niña de 13 años que terminó suicidándose por falta de atención luego de haber sido violada. Australia tuvo que pasar una situación similar en el caso de Cassidy, una menor de 13 años que dejó una carta de suicidio luego que dos compañeros adolescentes la violaran. Finalmente, Chile tuvo que despertar con el suicidio de Gabriela, de 24 años, luego que la justicia diera libertad a los acusados de haberla violado.

“No interesa POR QUÉ lo hiciste, te condenamos PORQUE lo hiciste”.

Pueden acudir a cualquiera de estos casos y leer los comentarios, en donde se puede encontrar un lógico consenso en culpar y condenar al agresor, a su violador. Creo que en ninguno de ellos se menciona que las menores eran unas cobardes o débiles por no sobreponerse a las dificultades y seguir con su vida. Pero bueno, podría entenderse la reacción de la gente por la edad de las víctimas. Sin embargo, en el caso de Gabriela se sigue el mismo patrón, con una generalidad de comentarios culpando a la justicia por lo que se considera un caso de impunidad. Me aventuraría a decir que, en la gran mayoría de noticias de suicidios de mujeres por temas relacionados a violencia sexual, difícilmente se les echará la culpa de su decisión mortal.

Para Chester Bennington parece que el tratamiento es otro. Después de tantos años de los abusos sexuales, lo que se esperaba del cantante es que se sobrepusiera a los abusos sexuales que sufrió de niño, como si fuera igual que sobreponerse a la vergüenza de orinarte en los pantalones. El único patrón que permite diferenciarlo de los casos mencionados previamente que he encontrado, es que él era hombre. Un patrón similar puede ser encontrado en el caso del suicidio de Chris Cornell.

Por qué considero que la edad y el tiempo transcurrido no son factores que deriven en la falta de empatía por su suicidio, creo necesario decir que además de Nino, también soy abogado penalista, y tuve la experiencia de tener que defender a una víctima de tentativa de feminicidio. Dentro de las conversaciones que tuve con ella, me relató que hace más de veinte años, en su adolescencia y juventud, sufrió violaciones constantes de parte de quien entonces era su pareja, además de que la mantenía encerrada en un cuarto embarazada. Las lágrimas y el dolor seguían vivos, más de veinte años después. Ese día, comprobé en la realidad algo que ya sabía según los libros: las experiencias traumáticas, particularmente las sexuales, dejan una marca imborrable en la víctima.

Estoy completamente seguro que la gran mayoría de personas que le dicen cobarde a Bennington no se atreverían a decirle en su cara a esa mujer que es una “cobarde” y “débil” por llorar por “algo” que le pasó hace más de veinte años. Me pregunto si alguna de todas aquellas personas se atrevería siquiera a decirle que debe sobreponerse porque ellos también “han superado momentos difíciles”. Personalmente, creo que no.

¿Y por qué a Bennington sí? Yo creo, muy personalmente, porque es hombre.

 

Un panorama esperanzador

El suicidio es un problema mayoritariamente masculino, y en el Perú, los hombres representan el 65% de casos. También se ha establecido que una de las principales causas que pueden derivar en suicidio son la depresión y problemas a la salud mental que pueden derivar de maltratos.

En este escenario, creo que lo más importante del suicidio de Bennington no su muerte, pues sus fans lo llorarán y recordarán con todo el cariño del mundo. Lo trascendente de esta situación es que poco a poco se ha logrado visualizar que el problema del suicidio requiere atención especial para ser prevenido.

Así parece haberlo entendido Billie Joe Armstrong, vocalista de Green Day, y la página oficial de Linkin Park, que han brindado información de líneas de prevención al suicidio.

El camino de sensibilización por los problemas de género masculino es largo. Pero poco a poco, vamos avanzando.

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