Violencia doméstica (II): Los medios de protección a la mujer han afectado la vida de hombres inocentes.

Reseña del artículo “Domestic violence: data shows women are not te only victims”, de Bettina Arndt para el diario The Australian.


Se suele difundir en los medios que la inmensa mayoría de víctimas de violencia doméstica son mujeres; sin embargo, dicha información proviene de una fuente que también dice que casi un cuarto (23.1%) de las víctimas de homicidio de pareja son hombres.

Esta fue la información que pudo obtener Bettina Arndt luego de analizar los datos sobre la violencia de doméstica presentados por el Instituto Australiano de Criminología y la Encuesta de Seguridad Personal de la Oficina Australiana de Estadísticas. Sumado a ello, se pudo percatar que tampoco se informan datos muy importantes como el hecho que las mujeres son responsables de la mitad (52%) de muertes de niños, y que de 1989 a 2012, el número de víctimas de homicidio de pareja se redujo en un 28%. Pero estos datos no suelen ser difundidos por los medios.

Según el experto en estadística y manejo de la información de la Escuela de Negocios de Melbourne, Cris Lloyd, resulta errado sugerir que hay una epidemia de violencia doméstica en el país. “Muchas de las estadísticas citadas sobre violencia doméstica son exageradas o incorrectas”, dice. “Contrario a la creencia y comentarios populares, los rangos de violencia de pareja no están incrementando”. Finalmente, agrega que, si bien entiende la reacción emocional que la gente frente a este crimen, “una emoción no es base para políticas públicas”.

A pesar de ello, las políticas públicas de protección a la mujer han traído muchos problemas conforme ha descrito Bettina Arndt en su artículo conforme las declaraciones de Zimmerman, un comisionado con la Comisión de Reforma Legal de Australia occidental: “Si una mujer aparece en una estación policial diciendo que su hombre le ha gritado, las posibilidades son que ella terminará con un reporte policial y en camino a obtener una orden de violencia aprehendida (AVO, por sus siglas en inglés), que la pone en una posición muy poderosa”.

Zimmerman dice que una AVO puede ser usada para forzar a los hombres a dejar sus casas y negarles contacto con sus hijos; quienes luego son llevados a procedimientos policiales y desalojados de sus casas por órdenes que son emitidas sin ninguna evidencia de errores legales. “Es una aterradora realidad que aquí, en Australia, un ciudadano perfectamente inocente pueda perder su casa, su familia, su reputación, como resultado de alegaciones infundadas. Esto le está pasando a los hombres todos los días (como consecuencia) de las leyes sobre violencia doméstica que fallan en requerir los estándares normales de prueba y presunción de inocencia”, dice Y lo peor, es que el Comisionado precisa que no está hablando sobre hombres violentos que abusan de sus esposas e hijos, sino de “gente respetuosa de la ley que han perdido sus derechos parentales y de propiedad sin los más básicos requerimientos del Estado de Derecho”.

Se suele difundir en los medios que la inmensa mayoría de víctimas de violencia doméstica son mujeres; sin embargo, dicha información proviene de una fuente que también dice que casi un cuarto (23.1%) de las víctimas de homicidio de pareja son hombres.

“En lugar de estar motivada por preocupaciones legítimas de sentirse segura, una mujer puede hacer solicitar una AVO simplemente porque abogados le aconsejaron buscar cualquier razón para aplicar a dicha orden mientras enfrenta una disputa legal de familia”, dice Zimmermann, para precisar que estos medios de protección están siendo utilizados con fines muy distintos para los que fue previsto.

Un dato interesante del artículo de Bettina Arndt, es que pone en conocimiento que una encuesta a magistrados de Nueva Gales del Sur encontró que el 90% cree que las AVO estaban siendo usadas como una táctica de divorcio. Asimismo, una investigación hecha por el profesor de derecho de familia, Patrick Parkinson, y sus colegas de la Universidad de Sídney reveló que los abogados estaban sugiriendo que los clientes obtengan una AVO, explicándoles que el abuso verbal y emocional eran suficientes para hacer el truco.

Otro punto desarrollado en el artículo es la fiabilidad de las cifras que muestran el creciente número de incidentes reportados con su capacidad de reflejar el incremento de crímenes reales. Don Weatherburn, director de la Oficina de Estadísticas e Investigación del Crimen en New South Wales, sostiene que puede ser simplemente un atributo del excelente trabajo que ha sido hecho para incrementar la preocupación por la violencia doméstica, animando a las mujeres a denunciar, y a esfuerzos para conseguir que la policía responda apropiadamente.

Además, Weatherburn cree que el pequeño incremento (5.7%) en las denuncias de asalto doméstico en el Estado de Nueva Gales del Sur durante los pasados 10 años pudo deberse a una creciente voluntad de las víctimas de denunciarlo. El apunta a la caída del 11% durante ese tiempo en formas serias de asalto doméstico, como un asalto que produce lesiones corporales graves, como un cuadro más confiable de la tendencia en la violencia doméstica.

La explosión en registros policiales se debe, en parte, a recientes expansiones en la definición de violencia familiar para incluir no solo abuso físico, sino también amenazas de violencia y abusos sicológicos, emocionales, económicos y sociales. Vean a Australia occidental, donde esta definición modificada fue introducida en el 2004. Ese año, la policía del oeste australiano registró 17,000 incidentes de violencia, pero para 2012 esto casi se triplicó a 45,000.

Finalmente, la autora realiza una conclusión interesante: esta proporción de uno de cada tres mujeres víctimas de violencia doméstica es similar a la proporción de suicidios entre hombres y mujeres. Entre hombres, 2.8 por ciento de todas las muertes en el 2014 fueron atribuidos al suicidio, mientras que el rango para las mujeres fue de 0.9 por ciento. La autora nos pide imaginar el reclamo popular si el pequeño número de suicidios femeninos fuera usado para justificar que se comprometa todo el presupuesto de prevención de suicidio solo para los hombres. Entonces, ¿por qué que las organizaciones gubernamentales hacen eso con los cientos de millones gastados en violencia doméstica?

Para revisar el artículo completo (en inglés) puedes dar clic en el siguiente enlace:

Domestic violence: data shows women are not the only victims

Foto: Getty Images

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