Entrevista con Debra W. Soh, neurocientífica del sexo

Entrevista por Claire Lehmann / Traducción: Lucía


Debra W. Soh

Conozcan a Debra W. Soh, una investigadora del sexo y neurocientífica en Toronto, Canadá.

Me enteré de Debra leyendo su artículo de opinión en el LA Times sobre la inutilidad de criar en género neutral. Tomé contacto con Debra porque quería aprender más sobre su campo de la neurocencia del sexo, de su propia investigación y de sus opiniones en el estudio de las diferencias sexuales en el cerebro.

Porque el estudio del sexo y de las diferencias sexuales está frecuentemente cargado con bloqueos políticos, también quería tener una imagen de cómo una investigadora neurocientífica del sexo se aproxima a uno de estos polémicos asuntos.


Hola Debra, gracias por conversar con Quillette. ¿Puedes decirnos brevemente quién eres? Dónde estudiaste, quién era tu supervisor y qué te hizo interesarte en la neurociencia, particularmente en la neurociencia del sexo.

Soy una investigadora del sexo en la Universidad de York en Toronto y escribo acerca de de la ciencia del sexo en varios medios de comunicación, incluyendo Playboy. Para mi PhD, el cual acabo de sustentar, trabajé con el doctor Keith Schneider, quien ha sido el pionero en el uso de nuevos métodos en alta resolución de fMRI y es el Director del Centro de Imagen Biomédicas y del Cerebro de la Universidad de Delaware, y con el doctor James Cantor en la Universidad de Toronto, quien es un experto mundial en las imágenes cerebrales de la pedofilia.

Recuerdo abrir un libro durante mi primer curso de neurociencia como estudiante de pregrado, ver imágenes de un estudio de fMRI, y pensar que era increíble. Decidí seguir neurociencia en la escuela de grado y tuve la oportunidad de hacer una prueba de evaluación en sexología como parte de mi grado de Máster. Así es como me enganché. Y no he mirado hacia atrás.

Dinos más acerca de tu área específica de invetigación. ¿Qué es lo que los neurocientíficos buscan cuando buscan en parafilias?

Tratamos de entender, desde una perspectiva biológica, por qué la gente está en lo que está sexualmente. Los neurocientíficos buscarán en la estrucura y función del cerebro para ver si hay diferencias entre la gente con parafilia y la gente que no las tiene.

Alguna vez se pensó que las parafilias eran comportamientos aprendidos, pero recientes investigaciones sugieren que podría haber un componente neurológico en ellas, hasta cierto punto, están cableadas en el cerebro y son inmutables. Esto cambia por completo nuestro entendimiento de cómo y por qué se dan.

¿Cuáles son las parafilias o comportamientos sexuales más interesantes para los neurocientíficos?

En verdad todas son interesantes. ¡He escuchado de muchas allá afuera! Las imágenes cerebrales han hecho mucho por ayudarnos a entender la sexualidad humana básica, la orientación sexual y la excitación sexual.

En mi línea de trabajo, uso cuatro tipos de escáneres cerebrales, incluyendo MRI estructural y funcional e imágenes con tensor de difusión, para ver la hipersexualidad parafílica. Estos son individuos que tienen muchos intereses parafílicos en adición a comportamientos sexuales problemáticos, como masturbación excesiva, problemas con su uso del porno e infidelidad compulsiva.

¿Cómo defines excesivo? ¿Es cuando interfiere con el trabajo, relaciones o causa angustia emocional? ¿O hay alguna otra definición por ahí?

Si, eso es exactamente: Los comportamientos sexuales “excesivos” se definen como comportamientos que causan angustia individual, deterioro en su funcionamiento coditiano, y /o daños hacia ellos mismos o a sus compañeros. La hipersexualidad no está reconocida como un diagnóstico en el DSM-5 (la “Biblia” de la psiquiatría), así que esos son los criterios que usualmente usamos para definirla.

“Recientes investigaciones sugieren que en las parafilias podría haber un componente neurológico”.

¿Cuáles son las percepciones equivocadas comunes que el público tiene de tu investigación?

Creo que alguna gente puede no entender el valor de la investigación en la sexualidad humana, o se les hace incómodo. En este caso, yo usualmente le pregunto a la persona por qué no querríamos entender algo tan fundamental para nuestro ser, y por qué debería ser tabú o condiserado fuera de los límites. Entendiendo la sexualidad “típica”, tenemos mejor capacidad para entender intereses y comportamientos atípicos, y viceversa. Si estudiara aves, nadie tendría reparos en preguntarme acerca de mi trabajo o conversar sobre ello en un lugar público. No creo que deba ser diferente cuando se trata de conversar sobre sexo, especialmente cuando es en un contexto de investigación científica.

Recientemente escribiste un artículo de opinión para LA Times llamado La inutilidad de criar en género neutral, donde tocaste la ciencia de las diferencias sexuales y la cual tuvo resonancia en bastantes lectores. También noté que el Journal of Neuroscience Research justo salió con una edición especial completamente dedicada al tema de las diferencias sexuales en el cerebro. ¿Crees que esta investigación es importante? ¿Y qué opinas acerca de los términos “neurosexista” y “neurobasura”, los cuales son usados a veces para describir tal investigación?

Creo que el subtítulo de la edición especial lo dice todo: El reconocimiento de las diferencias sexuales en neurociencia es “Un Asunto Cuyo Tiempo Ha Llegado”. El tema de las diferencias sexuales en el cerebro es extremadamente importante, así como la correspondiente investigación, porque tienen importante implicaciones para nuestra salud y bienestar. La negación de estas diferencias, y por ende de la ciencia, es nociva y dañina.

Parte del problema es que quienes pregonan el punto de vista de que “no hay diferencias sexuales” están gritando altísimo. Mientras escribía mi artículo, el público que niega las diferencias sexuales estaba muy incentivado por un reciente estudio que encontraba que no se podía distinguir cerebros masculinos de femeninos. Ese estudo tuvo mucha prensa y mucha exposición. Pero un equipo de investigadores reanalizó exactamente la misma data cerebral de ese estudio, y pudieron distinguir esos cerebros entre el 69% y 77% del tiempo. Otro estudio usó data de neuroimágenes de alta resolución y pudo distinguirlos con un 93% de precisión. Pero estos estudios no recibieron la cantidad de publicidad que recibió el primer estudio.

Hay una enorme y dilatada masa de investigación (miles de estudios) acerca de los efectos de la testosterona prenatal en la masculinización del cerebro, sin mencionar todas las otras formas en que la investigación ha demostrado que hombres y mujeres difieren: estructura cerebral, función cognitiva, activación funcional, personalidad, etc.

Las diferencias sexuales no tienen nada que ver con la igualdad de género. Entiendo de dónde vienen las personas que temen que estas diferencias sean usadas para justificar la opresión femenina. Pero en lugar de distorsionar la ciencia, deberíamos preguntarnos por qué los rasgos típicamente femeninos son vistos como inferiores y no deseables en primer lugar.

“La gente cree que eres sexista si estás de acuerdo con que hay diferencias biológicas sexuales”.

Has dicho anteriormente que hablar de diferencias sexuales no lo hace a uno sexista. Estoy de acuerdo. ¿Crees que el miedo al “neurosexismo” está pasando lentamente de moda, o es una preocupación permanente dentro de la neurociencia?

Todavía es una preocupación. Y es una preocupación porque este es un caso de una agenda política para silenciar la ciencia legítima. Creo que es importante que nos manifestemos en contra de eso.

Se ha vuelto controversial hablar de biología. La gente cree que eres sexista si estás de acuerdo con que hay diferencias biológicas sexuales. Nunca deberíamos tener miedo de decir la verdad acerca de los hechos científicos, pero esa es la dirección a la que nos estamos dirigiendo.

¿Hay otros bloqueos políticos que obstruyan tu investigación? Por ejemplo, ¿es difícil conseguir financiamiento? ¿Los conservdores religiosos obstruyen la investigación de parafilias en alguna manera?

Puede ser difícil obtener financiamiento para investigacioens sexuales debido a los bloqueos políticos que mencionaste, pero he tenido la suerte de estar en Canadá. El clima político aquí es mucho más favorable para la clase de trabajo que he estado llevando a cabo.

Finalmente, ¿qué consejo le darías a la gente joven que está pensando hacer carrera en la neurociencia y la neurociencia del sexo en particular?

Tengan un fuerte background en métodos de investigación y sexología. No es necesario decir que la neurociencia es un campo floreciente. En los diez años que he estado haciendo este trabajo, he visto enormes avances, que son a su vez emocionantes e inspiradores.

Como investigadora del sexo, diría que definitivamente lo hagan, y no escuchen a la gente que podría tratar de disuadirlos. Nuestro trabajo, por naturaleza, es controversial y político y todos tienen una opinión acerca de él, ya sea basado en hechos o en opiniones subjetivas. Rodéante de gente que te apoye en lo que haces.

La investigación del sexo está injustamente estigmatizada. He tenido a mucha gente diciéndome, una vez que se enteraron de lo que yo hago, que les hubiera encantado estudiar el sexo en la universidad, pero el tema era demasiado tabú. Esto es una lástima, la sexología merece respeto como la ciencia, y mis colegas están haciendo un estupendo trabajo.

¡Gracias por reunirte con nosotros, Debra! ¿Dónde podeemos encontrar tus textos?

Escribo una columna semanal sobre la ciencia del sexo para Playboy llamada Hard Science (que es segura para el trabajo). Sale cada miércoles. Una de mis recientes columnas fue acerca de las razones científicas de por qué la adicción al sexo no está reconocida como un desorden médico.

También escribo para varios otros medios de comunicación, incluyendo Scientific American y el Globe and Mail, y tuiteo links a mis escritos a penas salen. Si los lectores están interesados en seguir mi trabajo, pueden encontrarme en @debra_soh.


Entrevista original: Interview with Debra W. Soh, Sex Neuroscientist

Foto de cabecera: www.macleans.ca

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